Rachel tiene una hermosa colección de postales adecuadas para cada ocasión y realmente entiende lo que intentamos hacer en Love From Ireland, así que fue genial ponernos en contacto con ella para saber más sobre lo que inspira su arte.
Desde los campos del Condado de Wexford hasta las vibrantes calles de Milán, Rachel Rothwell ha viajado lejos, tanto geográfica como creativamente.
Artista, ilustradora y mediadora, Rachel actualmente reside en Milán. El cambio del Irlanda rural a una de las capitales culturales de Europa es bastante grande, pero a Rachel siempre le ha gustado explorar nuevos lugares y le encanta el bullicio de la ciudad. Rodeada de arte, arquitectura y energía, ha encontrado una nueva fuente de inspiración para su imaginación.
Los viajes y la naturaleza son el corazón de todo lo que crea. Rachel produce garabatos juguetones y amantes del planeta utilizando una mezcla de tintas, materiales encontrados y herramientas digitales. Su trabajo es alegre pero con un propósito.

Encontrando la naturaleza en lugares inesperados
Rachel se inspira en su entorno inmediato, y a menudo con un toque de humor. Le encanta detectar parejas insólitas y momentos cotidianos divertidos que la mayoría de nosotros ignoraría.
Actualmente está explorando el tema de la naturaleza en los espacios urbanos:
«Tenemos la idea de que las ciudades son grandes bloques grises, pero la naturaleza se esconde por todas partes. Es muy emocionante ver plantas rompiendo las 'reglas', como los dientes de león abriéndose paso entre las grietas del hormigón, o la hiedra encontrando espacio en un muro viejo.»
Su trabajo nos invita a detenernos y observar la resiliencia del mundo natural, incluso en los entornos más edificados.
Los artistas que experimentan con texturas y combinan técnicas tradicionales y digitales la inspiran, y también le gusta la estética de artistas como Tome Froese y Angela Smyth.
Por qué el correo sigue siendo importante
Rachel cree en la presencia duradera de los saludos postales.
«Cada vez que recibo una postal o una carta, me parece muy especial. Termino sonriendo toda la tarde y vuelvo a leerlas una y otra vez. Tomarse el tiempo para enviar a alguien un saludo físico envía un mensaje realmente bonito sobre lo mucho que te importa.»
En un mundo que se mueve a la velocidad del rayo, esos momentos tangibles de conexión resultan aún más significativos. Una tarjeta llega discretamente. Espera pacientemente sobre una mesa. Se puede recoger, volver a leer, guardar y redescubrir años después. Esa permanencia importa.
El recuerdo postal más preciado de Rachel se remonta a su año Erasmus en Francia.
Aunque le encantó la aventura, también fue un momento de grandes ajustes. Aprender un nuevo idioma y establecerse en un nuevo país puede ser estimulante pero también agotador. Las redes sociales estaban emergiendo y ver a amigos etiquetados en fotos en casa hacía la distancia más difícil. Entonces llegó un paquete. Dentro había pequeñas notas de sus amigos de la universidad. "Mi corazón se llenó de alegría. Me alegró mucho saber que pensaban en mí. Me dio un verdadero impulso. Un mensaje de WhatsApp no habría tenido el mismo impacto en absoluto."
Y ese es el poder silencioso del correo. Sí, puede que requiera un poco más de esfuerzo. Y por eso es más probable que sea apreciado. Vea las postales de Rachel aquí.
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